Especialidades Alternativas y Herbolarias
Especialidades Alternativas y Herbolarias  
 
  Trabajo científico 26-03-2019 06:44 (UTC)
   
 

 

Medicina Bio Eléctrica
 
Un paso al frente hacia la
Medicina del Siglo XXI
 
autor
 
Arturo Brea Romero
ISBN: 978-970-95717-0-7
 
 
Definiciones
 
¿Que es Medicina Bioeléctrica Aplicada?
 
Por medicina Bioeléctrica Aplicada entenderemos la capacidad real que existe de compensar o anular la carga eléctrica de una célula, según sea el caso. Y Utilizar este proceso como técnica o procedimiento terapéutico.
 
Esta nueva y revolucionaria terapéutica tiene dos posibilidades de aplicación: La Medicina Bioeléctrica Aplicada (propiamente dicho) y la Bio retro electricidad aplicada.
 
En el primer caso, nos referiremos a cuando necesitamos compensar la carga perdida de una célula, para lograr de esta manera su retorno al estado normal de salud. En el segundo caso, nos estaremos refiriendo precisamente a lo contrario, cuando lo que se desea es anular la carga eléctrica de la célula (generalmente aplicable y aplicada a agentes patógenos, como virus o bacterias; y/o células patógenas tal y como serían las células tumorales) llevando la misma a cero para con esto lograr que dicha célula muera.
 
 
RESUMEN
 
La Medicina Bio Eléctrica Aplicada tal y como la hemos definido ha resultado ser una metodología terapéutica que bien podría revolucionar la Medicina tal y como la conocemos en la actualidad. Su utilización en el tratamiento de deficiencias funcionales como es el caso de pacientes con deficiencias renales, en los cuales se ha logrado en verdadero corto tiempo la recuperación de la funcionalidad de estos órganos, permitiendo que dichos pacientes puedan ir espaciando las diálisis hasta el punto de eliminarlas y continuar una vida normal, es sin lugar a dudas un logro nada despreciable. Lo mismo podríamos decir de pacientes con otros diversos problemas frecuentes de salud.
 
Los logros alcanzados en el campo anti microbiano (tanto viral como bacteriano) tampoco son despreciables. En este sentido ya hemos logrado producir tratamientos para el VIH/SIDA, la Hepatitis “B” y “C”, la Sífilis y algunos otros. Con la experiencia suficiente como para decir que estamos en capacidad de preparar un tratamiento de similar alcance, prácticamente en contra de cualquier agente patógeno que pueda ser aislado en un concentrado plasmático.
 
Pero tal vez uno de los alcances más revolucionarios e interesantes sería el campo de los transplantes de órganos. Aunque hasta ahora esta aplicación permanece en el campo de lo teórico, resultaría perfectamente factible poder emplear esta metodología para descargar bioeléctricamente el órgano del donante y recargarlo a los valores de carga del receptor.
 
 
INTRODUCCION
 
Salud y calidad de vida son condiciones que desea todo ser humano, sin embargo en estos tiempos ambas han sido seriamente afectadas por diversos factores que las han desmejorado dramáticamente, enfermedades virales, lesiones severas de órganos que involucran la necesidad de un transplante de órgano, o enfermedades degenerativas capaces de inhabilitar a una apersona en su funcionamiento normal y por ende en su capacidad y calidad de vida.”
 
Atendiendo a esas necesidades fundamentales del hombre muchas personas, empresas e instituciones utilizan sus recursos traducidos en conocimientos, esfuerzos y capitales en el área de investigación científica y desarrollo de equipos de alta tecnología para obtener productos y tratamientos con aplicaciones médicas tanto en el área preventiva como curativa, para alcanzar o recuperar tan anheladas condiciones de vida.
 
Muchas enfermedades y epidemias asechan al ser humano. Para nadie es un secreto lo terrible que ha sido ni lo que representa para la humanidad la vasta gama de problemas de salud que aquejan al ser humano moderno, donde el profesional de la salud, para poder realizar su labor debe a veces hacerlo casi por ensayo y error o por otros factores tales como disponibilidad de medicamentos en plaza, entre otros parámetros, que no necesariamente están dentro de los protocolos establecidos y aceptados para lograr sus objetivos, lo que sin lugar a dudas podría llegar a causar cierto desanimo al verse a veces con las manos atadas ante problemas de salud que prácticamente no puede atacar con los resultados de inocuidad, bajos efectos secundarios o incluso la efectividad misma, que ellos quisieran.
 
Sin embargo no podemos obviar que la producción y distribución de estos productos farmacéuticos, procedimientos y técnicas quirúrgicas, equipos sofisticados de diagnóstico y muchas otras herramientas disponibles hoy en día, han sido la rápida y necesaria respuesta de estos grandes laboratorios, Instituciones y clínicas (así como de todo su personal técnico y profesional) que deben apoyarse en sus infraestructuras de investigación, mercadeo, comercialización así como la participación de médicos especialistas, clínicas, hospitales e instituciones para poder llegar a los enfermos por lo cual, representa un proceso de muy alto costo lo que se traduce en precios elevados que muchas veces no pueden ser costeados por el paciente o que le representan grandes cargas económicas a instituciones públicas y privadas, o en el peor de los casos cuando el paciente mismo o sus familiares deben adquirir enormes compromisos monetarios para poder hacer frente a un tratamiento que en ocasiones no puede garantizar resultados ni de calidad de vida y a veces tampoco en la propia expectativa de vida del enfermo.
 
Pero nos guste o no, esta es y ha sido (sin poner en duda toda la buena fe por parte de los protagonistas) la respuesta a la demanda de salud y calidad de vida por parte de las empresas de este importantísimo sector.
 
Y esta es la situación actual, pero…… 
 
¿Qué pasaría si existiese una alternativa de mayor eficiencia, mayor seguridad en su uso y menor costo?
 
 
 
Descripción de la Técnica, Procedimientos y Materiales
 
Antecedentes
 
Siendo la Medicina Bioeléctrica, una metodología terapéutica completamente nueva, además de poco difundida, sus principios y fundamentos se vienen comentando desde algo más de un par siglos, por ese motivo los recordaremos buscando una mejor comprensión hacia este trabajo insistiendo de nuevo en el hecho de que sin ningún lugar a dudas podría llegar a resolver algunas de las interrogantes actuales, lo que también redundaría en un engrandecimiento de la ciencia médica en general y del bienestar del paciente en particular.
 
Científicamente hablando, se sabe que todo en el universo está regido por cuatro fuerzas a saber: Una fuerza (llamada) Nuclear mayor, una fuerza nuclear menor, la electricidad y el magnetismo. Siendo las dos más importantes: La Electricidad y El Magnetismo, pero dado que estas mismas fuerzas son auto inductivas una con respecto a la otra, podríamos referirnos a ellas hablando de Electromagnetismo.
 
Ahora bien si esto es así, entonces podríamos en este momento plantear los primeros dos postulados de esta técnica:
 
·     El cuerpo humano no debería ser excepción a las leyes de la Física.
·     El cuerpo humano debería entonces también poseer alguna forma de “cuerpo”, estructura o “sistema” electromagnético.
 
No es un secreto para nadie que cuando se desea medir la eficiencia funcional del Corazón, (por ejemplo) se realiza un “electro”cardiograma, lo mismo podríamos decir del “electro”encefalograma o de la “electro”miografía, es decir pruebas que miden los impulsos eléctricos de ciertas partes del cuerpo, se sabe más que suficientemente que todos los músculos se “mueven” debido a un impulso eléctrico – recordemos aquel famoso experimento con las ancas de rana – lo mismo que los impulsos nerviosos en general, no son otra cosa que impulsos eléctricos. De acuerdo con esto podríamos inferir que en efecto las leyes de La Electricidad y El Magnetismo, pueden y deben aplicarse al cuerpo humano de alguna manera. Pues bien, la existencia de la electricidad en el cuerpo humano no podría entonces negarse y de hecho va mucho más allá y puede ahora ser utilizada en otros campos de aplicación dada su potencialidad terapéutica.
 
Estudios anteriores [1], algunos de ellos los cuales datan desde mediados del siglo XVI, nos vienen enseñando que una célula (cualquier célula, incluso los individuos unicelulares) es en realidad una “pila” de potasio, con potenciales eléctricos que (en su estado normal) definen voltajes que oscilan entre unos 40 y 90 milivoltios. Esto debido al hecho de que poseen un electrolito principal en su interior, que es justamente el potasio, y un electrolito exterior que lo constituye el sodio. Cuando estos dos electrolitos son separados por una membrana (en este caso la propia pared celular) se sabe de sobra que se producirá una diferencia de potencial eléctrico, es decir un flujo de corriente.
 
Sin embargo existe un trabajo en particular que se considera como gran inspirador del presente trabajo sobre Medicina Bioeléctrica; nos referimos a los trabajos del Dr. Linus Pauling [2], dos veces ganador (y el único en lograrlo de manera individual) del Premio Nobel. Quien en 1954, cuando obtuvo por primera vez este galardón en la especialidad de Química, lo hizo precisamente por sus trabajos sobre los enlaces químicos y su aplicación en las estructuras “complejas” de las células. En este trabajo Pauling logra determinar la importancia de ciertas estructuras celulares y plantea que antes de que pudiese producirse una enfermedad, primero debían producirse “desequilibrios” en las moléculas a nivel celular. Esto dio pié a que posteriormente se hablara de algo que se determinó como “la enfermedad celular” o incluso “la enfermedad molecular”; y algo más tarde permitió el desarrollo de lo que llegó a ser la “Medicina Ortomolecular”.
 
Hasta ahora nadie ha puesto en duda la importancia de los trabajos realizados por el Dr. Pauling, hasta que el autor tuvo la osadía de plantearse algunas interrogantes al respecto y determinar que; si bien es cierto los trabajos del Dr. Pauling son correctos, tal parecía que podían llevarse un paso más adelante.
 
Si partimos del hecho cierto de que toda enfermedad comienza con un desequilibrio molecular a nivel celular, y entendemos que hoy en día ya no se habla de enlaces químicos sino mas bien de “enlaces eléctricos” (electric bonds) entonces cabría preguntarse varias cosas:
 
Ø     ¿Qué fuerza es capaz de desequilibrar una molécula estable?
Ø     ¿Puede determinarse de alguna manera que todos esos desequilibrios son de alguna manera iguales?
Ø     ¿Puede corregirse ese desequilibrio, para de esta manera corregir la condición que produjo la enfermedad celular?
 
Pues bien el autor de este trabajo, en más de veinticinco años (desde 1980) de trabajo ha logrado ir hasta ese paso que faltaba en el trabajo del Dr. Pauling y ha encontrado respuesta para esas interrogantes.
 
Si partimos del hecho de que una célula posee una carga eléctrica (como ya se mencionó) y le agregamos el hecho de que una molécula posee enlaces estables, y que hoy en día se sabe que estos enlaces son de carácter eléctrico, entonces una mayor posibilidad para que una molécula se desestabilice debería ser que se desestabilicen sus enlaces debido a una influencia electromagnética.
Esta influencia, que puede ser de origen interno o externo al organismo mismo, puede producir este desequilibrio, no sin antes alterar la propia carga eléctrica de la célula, lo cual en definitiva es lo que determina verdaderamente aquello que se llamó la “enfermedad celular”.
 
Este trabajo ha logrado determinar que:
 
1.     Cada célula (biológicamente hablando) posee una carga propia que la identifica, la cual la diferencia de otra célula biológicamente distinta.
2.     
En grupos de células iguales (biológica o funcionalmente hablando como en el caso de un órgano, por ejemplo) las cargas de cada célula se combinan con la de sus semejantes, para formar lo que determinará la carga del órgano en su conjunto.
3.   
A un mismo órgano, en una misma especie; a pesar de estar formados por células que biológicamente podrían ser diferenciadas con respecto al órgano, pero aún iguales entre todos los individuos de esa misma especie; el órgano de cada individuo en particular posee su propia carga que lo identifica y le da su individualidad (desde el punto de vista de ese individuo cuando se compara con otros individuos de la misma especie), y la cual es única para ese individuo (como si fuera una especie de “huella digital”, pero eléctrica). Sin embargo las variaciones de potencial para cada “órgano” entre los individuos de una misma especie, determina un rango de valores válido para toda la especie.
4.     En el caso de los seres unicelulares (bacterias y virus entre otros), la carga es la misma para cada especie o tipo. Haciendo la acotación que hasta ahora no se ha visto afectada la carga de esa especie, por las posibles mutaciones que pueda sufrir ese ser, tal y como ocurre en el caso de los virus.
 
Este nuevo planteamiento permite explicar con toda lógica las dos condiciones básicas causantes de patologías, según la Medicina Alopática.
 
  • ·        Condición “ITIS”. Esta condición que determina un estado de “inflamación o irritación” viene dado cuando los potenciales eléctricos rebasan los límites superiores a los parámetros de carga normal, es decir una condición de sobrecarga.
  • ·        Condición “OSIS”. Esta condición que determina el estado degenerativo de la célula. Viene dado cuando los potenciales eléctricos, por el contrario, caen por debajo de los parámetros normales, es decir una condición de descarga.
 
En muchos casos, esta “salida” de rango es temporal y pasajera, y la célula recupera su normal funcionamiento de forma relativamente rápida, utilizando sus propios métodos naturales de compensación.
 
Por supuesto, cuando una célula o grupo de células se sale de sus rangos normales Bioeléctricos de operación (causado por alguna de las dos posibilidades anteriores) comenzará a funcionar mal, desde el punto de vista biológico, lo que inevitablemente producirá una patología perfectamente detectable por los síntomas asociados a este mal funcionamiento. Es decir: “Toda patología comienza primero por un desequilibrio bioeléctrico a nivel celular”, incluso, mucho antes de que manifieste una sintomatología física, a diferencia de lo ya establecido por el Dr. Pauling que hacía referencia solo al desequilibrio molecular causado principalmente por los radicales libres. Lo que verdaderamente produce la patología no es solamente el desequilibrio molecular sino el desequilibrio eléctrico a nivel celular que es, a su vez, el que causa o facilita el desequilibrio molecular.
 
Adicionalmente existen dos consideraciones que se han logrado observar y demostrar:
 
1.     Toda condición que se inicie como “ISIS” (es decir exceso de potencial), si se mantiene de manera prolongada en el tiempo y no es resuelta en el transcurso de un período que varía dependiendo del órgano o del grupo de células en cuestión, inevitablemente caerá en condición “OSIS” pudiendo llegar a causar la falla total de ese órgano, célula o grupo de células. Esto es algo así como decir que toda condición de sobrecarga, generará inevitablemente (si no es corregida a tiempo) un cortocircuito que llevará la carga de esa célula a cero, produciendo la muerte de la célula.
2.     Hasta tanto los potenciales eléctricos alterados de ese órgano en particular no sean restablecidos a su exacto valor para cada individuo en particular, la restitución total de las funciones que ese órgano cumple no se verán manifestadas en plenitud. Es decir que “el restablecimiento de la salud o la curación plena no podrán ser alcanzadas a menos que se restablezca también la carga eléctrica originalmente perdida”.
 
 
Técnica y tecnología
 
Hablar de cargas eléctricas, cuyos rangos se miden en milivoltios con variaciones decimales que pueden llegar al rango de los nanovoltios, no es fácil; y medirlos tampoco. Es por esta razón, que hace ya unos treinta años cuando comenzó en realidad todo esto como una simple especulación científica, el gran obstáculo fue precisamente, ¿como medir estas cargas? Ese fue el mayor inconveniente hasta que unos años más tarde (1.977 – 1.980) pudimos conocer el trabajo del Dr. Yoshiaki Omura [3], como consecuencia de esto, esta técnica conocida como “Técnica del Anillo Bi-digital de Omura” fue incluida desde entonces adaptándola a los propósitos y necesidades de este estudio, pudiendo constatar su eficacia y exactitud, así como su utilización en diferentes campos relacionados. Esta técnica que en principio pudiera parecer inverosímil, ha producido en la totalidad de las personas en las cuales se ha demostrado, incluyendo tanto profesionales de la salud como de otras especialidades, las más favorables expresiones de admiración, creando en efecto (aún en las personas más escépticas) manifestaciones de duda razonable en cuanto a que “algo” ocurre, aunque no pueda del todo ser explicado… pero funciona. No obstante y a pesar de que la técnica original del Dr. Omura, funciona de manera perfecta, consideramos que en algunos casos podría considerarse como un tanto subjetiva, a tal efecto y para (científicamente) darle mayor y mejor respaldo a esta maravillosa herramienta de medición y diagnóstico, diseñamos y fabricamos un instrumento electro mecánico que permite cuantificar y valorar de manera más clara los resultados obtenidos con esta metodología.
 
Sin embargo como el objetivo de este artículo no es analizar en profundidad esta técnica, no nos extenderemos mucho al respecto, pero quedo a la total disposición del lector para ampliar y comentar con mayor profundidad este punto, para ello pueden utilizar la dirección de correo electrónico: especialidadesalternativas@gmail.com, con el objeto de contactarme y donde con todo gusto suministraré mayor información al respecto.
 
Continuando, mencionaremos que los fundamentos sobre los cuales se sustenta esta nueva metodología terapéutica (La Medicina Bioeléctrica) son relativamente sencillos y suficientemente conocidos. Comencemos por mencionar que los enlaces químicos constituyen la base de sustentación de la vida de toda célula, debido a que todos los procesos, entre ellos nutrición, respiración y liberación de toxinas se realizan mediante las llamadas “compuertas” que no son otra cosa que enlaces químicos específicos y especializados para cada caso. Pues bien, no es menos cierto que hoy en día la ciencia acepta y reconoce ampliamente que esos (y todos los) “enlaces químicos” son en realidad, enlaces eléctricos (electric bonds). En este punto, todo lo anteriormente citado nos lleva a las siguientes hipótesis:
 
1.     Si una célula debe sufrir (como en efecto sufre) una alteración eléctrica antes de manifestar un malfuncionamiento que pueda llegar al punto de convertirse en una patología, entonces el proceso curativo debería comenzar precisamente por el restablecimiento de esa misma carga eléctrica.
2.     Si una célula tumoral (por ejemplo) posee su propia carga, tal y como ya explicamos, al anular esa misma carga, entonces con ello se anularían también todas las compuertas conduciendo a dicha célula a su propia destrucción.
3.     Si un agente patógeno depende de sus enlaces químicos (eléctricos) para unirse a su célula huésped (como es el caso del virus VIH) y hacer su trabajo de afectar al organismo, entonces si pudiéramos anular su carga, impediríamos de una manera total la propia acción patógena de ese agente, con lo cual obtendríamos un medicamento inocuo, seguro, eficaz y verdaderamente antiviral, lo que le daría al sistema inmunológico ese tiempo necesario e indispensable para “ver” al agente agresor, crear sus defensas y contrarrestar ese ataque. Esto significaría que, en este caso, el virus se vería afectado por dos hechos concretos; 1.- Su propia muerte, por un lado; más 2.- La respuesta inmunológica del cuerpo afectado actuando en su contra, por el otro.
 
Pues bien, comprobar estas hipótesis han sido precisamente algunos de los objetivos de este trabajo desde sus comienzos.
 
En el primero de los casos, la labor estuvo precisamente en:
 
“Obtener el valor” de las diferentes cargas celulares específicas y diferenciadas para cada grupo de células (órgano) para un individuo en particular. En este sentido se logró obtener los diferentes patrones bioeléctricos que determinan el rango de funcionamiento de cada órgano, con lo cual ahora es perfectamente posible obtener el valor individual para cada persona afectada por una patología que dependa del inadecuado funcionamiento de dicho órgano, pudiendo de esta manera estar en capacidad de preparar el correspondiente tratamiento (específico para ese paciente) que reestablezca los valores bioeléctricos a su estado normal con lo cual se permite la completa y total recuperación del órgano y por consiguiente de su funcionalidad.
·        Determinar los diferentes rangos dentro de los cuales fluctúan los valores normales para los diferentes sistemas, órganos y patologías, debidamente clasificados y los cuales pueden ser empleados con cada individuo en particular.
·        Establecer la forma y los mecanismos tecnológicos que permiten transferir esta carga (según y como sea necesaria) a una solución electrolíticamente activa, la cual además de ser 100 % inocua es un medio perfecto para que el paciente pueda recibir el tratamiento por vía oral, haciéndolo además muy fácil de ingerir y sin las molestias propias de otras formas de administración empleadas comúnmente en la medicina.
 
Acotando que esta solución así preparada, luego de habérsele inferido la carga en cuestión, al ser tomada por el paciente, le permite a ese grupo de células (para la cual va dirigida) ir restableciendo sus valores normales (de carga) hasta salir del proceso patológico que le afectaba en un principio. Es algo así como auxiliar la batería de un carro mediante el uso de unos cables auxiliares valiéndose para ello de otra fuente de energía igual (o mas bien deberíamos decir: idéntica) a la requerida.
 
En los dos casos siguientes (células patógenas y agentes patógenos), el objetivo estuvo enfocado no solo en los puntos anteriormente descritos sino que dentro del proceso de transferencia y carga de la solución electrolítica, la polaridad debía ser invertida. Es decir (por poner cualquier ejemplo simple) si una célula patógena o el agente patógeno es de carga +1, entonces la solución debería tener la polaridad opuesta, es decir   -1. Esto debido a que si el objetivo es anular las compuertas, de no invertir la polaridad, no sería entonces posible lograr este objetivo para esa célula o agente patógeno en particular, (+1 -1 = 0).
 
El siguiente contratiempo a solventar era el equipo mismo con el cual “copiar” (por un lado) y transmitir (por inducción electromagnética) esa carga a la solución electrolítica.
 
Este equipo ahora es una realidad y ha sido bautizado como: Generador de Bio Retro Electricidad Aplicada.
 
Este nombre no debe ser considerado limitativo para el equipo debido a que con él se pueden en realidad cumplir ambos objetivos: 1.- el de transferir la carga igual a la que deseamos restituir, o 2.- transferir la carga inversa cuando lo que queremos es anular una célula patógena o un agente patógeno específico.
 
Así se comenzó la fase de trabajo en el campo de la aplicación de todo lo anteriormente expuesto, pudiendo decir que hasta la fecha los resultados han sido extremadamente interesantes.
 
 
De la solución empleada como medio de administración
 
Cabe hacer mención en este momento y antes de pasar al siguiente punto, que las soluciones electrolíticas que se han utilizado a lo largo de todos estos años, no son otra cosa que: 1) Solución base homeopática. Esta solución es simplemente agua mineral con algunas gotas de alcohol etílico (solución hidroalcohólica al 4 ó 5 %) que se le coloca principalmente como preservativo, y la cual posee las características electrolíticas necesarias para este trabajo. Y   2) Solución salina fisiológica, la cual es principalmente útil en niños menores de cinco años o en personas que por alguna condición particular no deban o tengan restringido cualquier tipo de ingesta de alcohol. Es menester hacer la acotación que la primera forma de preparación (y la cual es aceptada mundialmente como inocua) ha demostrado mantener sus cualidades por hasta cuatro años, mientras que la segunda, debe ser consumida en no más de tres meses y debe mantenerse bajo refrigeración (preferiblemente).
 
Como se puede ver, desde el punto de vista químico, no hay bases, agregados farmacológicos, drogas ni ninguna otra sustancia que pudiera considerarse como dañina, por esta razón tampoco existe la posibilidad de que pueda reaccionar en forma alguna con el cuerpo del paciente o con algún otro medicamento que pudiera requerir o estar tomando este.
 
Esto representa tal vez, dos de las mejores ventajas de este trabajo, y estas son precisamente:
 
1.- El hecho de poder utilizarse con total y absoluta seguridad en adultos, niños y mujeres embarazadas. Ya que fuera de las bases electrolíticas ya descritas, el otro único componente lo constituye la carga Bio electromagnética que se le infiere.
 
2.- El hecho de que el paciente no necesita dejar cualquier otro tratamiento con lo cual esta metodología terapéutica puede ser empleada sola (como tratamiento monoterapéutico) o en compañía de otros tratamientos, debido al hecho de que no existe interacción alguna entre los medicamentos farmacológicos y aquellos preparados con esta técnica.
 
 
 
Del equipo
 
Mediante la utilización del Generador de Bio Retro Electricidad Aplicada (equipo diseñado por el autor), desarrollado para soportar este trabajo desde el punto de vista tecnológico, es posible duplicar la carga de una célula o grupo de ellas y reproducirla (por inducción electromagnética, como ya se dijo), ya sea con la misma polaridad o con polaridad inversa cuando sea así necesario, en una solución electrolíticamente activa.
 
Comentando adicionalmente que hasta la fecha, y como parte importante de este trabajo, se han logrado producir:
 
·        Cerca de 700 “testigos bioeléctricos” debidamente clasificados por órganos del cuerpo.
 
·        Un buen número de testigos clasificados por patologías
 
·        Y algunos (no tantos como quisiéramos) por agentes patógenos, dentro de los cuales cabe destacar, al VIH, la hepatitis “B” y “C”, Tuberculosis, Sífilis, algunas sepas de VPH y algunas bacterias.
 
Con los cuales se pueden preparar las diferentes soluciones en cuestión según y como se requiera.
 
 
 
Algunas aplicaciones
 
Si bien es cierto que desde 1980 hemos utilizado esta metodología en pacientes muy variados y con, prácticamente, cualquier patología; desde problemas simples gastrointestinales hasta pacientes terminales y los cuales habían sido desahuciados por su problema de salud, cabe mencionar que el porcentaje de éxito que hemos obtenido es superior al 92 % y dentro de los casos sobre los cuales consideramos que esta metodología es verdaderamente valiosa, podemos citar (aclarando que han sido clasificados por simple orden alfabético): 
    • Alergias
    • Asma
    • Cálculos, tanto renales como vesicales
    • Cáncer
    • Colon, afecciones varias de
    • Diabetes
    • Hepatitis, incluyendo “B” y “C”
    • Hipertensión
    • Infertilidad
    • Lupus
    • Próstata, afecciones varias incluyendo cáncer
    • Riñón, deficiencia funcional y problemas varios
    • Ulceras
    • VIH // SIDA   -   VPH
·        Entre otras patologías.
 
 
En el campo viral o bacteriano, nuestra experiencia nos ha demostrado que estamos en plena y perfecta capacidad de producir un adecuado tratamiento en contra de cualquier virus y/o bacteria del cual podamos obtener una muestra concentrada de dicho agente patógeno. Esto con la finalidad de poder trabajar con esa muestra, obtener su correspondiente carga bioeléctrica y convertirla en un tratamiento útil para el paciente afectado.
 
Aunque en este campo que mencionaremos a continuación, NO hemos podido realizar ningún tipo de experimentación práctica, no es nada despreciable la utilización de esta metodología en el campo de los transplantes de órganos. En este sentido es perfectamente posible aplicar esta técnica en este campo debido a la factibilidad de descargar (bioeléctricamente) el órgano del donante y cargarlo inmediatamente con la carga particular y específica del receptor. Es nuestra teoría en este campo, que el genoma humano tiene, adicionalmente a toda la información que ya se sabe que posee, la información correspondiente a los valores de carga de cada componente del cuerpo. Si esto es así, el sistema inmunológico dentro de sus funciones debería tener también la posibilidad de detectar y verificar la carga de cada componente y cotejarla con la información que posee pudiendo determinar de esta manera si ese órgano, célula o agente patógeno le pertenece o no, iniciando en caso negativo los procesos de rechazo y/o los procesos inmunológicos que ya se conocen y los cuales conducen al intento del cuerpo para deshacerse de aquello que sabe no le pertenece.
 
Esta posibilidad científica se sustenta en el siguiente planteamiento; Si se sabe, biológicamente hablando, que la estructura y características celulares de un órgano son idénticas entre todos los seres de una especie, al punto que un patólogo forense puede identificar el órgano al cual pertenece una simple célula estudiada. Si nos permitimos (por un momento) apartar algunos otros factores involucrados en el proceso de rechazo o compatibilidad, ya conocidos, podríamos plantear la especulación científica siguiente:
 
debe ser que el sistema inmunológico está verificando alguna otra información (y no solo las características morfológicas o bioquímicas), para identificar plenamente a una célula o grupo de ellas, como perteneciente a ese individuo en particular”.
 
Si ya se sabe que cada individuo tiene su propia “huella” bioeléctrica y que esta es única para ese individuo. ¿Será que el sistema inmunológico verifica esta misma huella (carga) como parte de la información que necesita para determinar si acepta o rechaza a ese órgano? Si esto fuese así, considerando que ahora se posee la tecnología necesaria para copiar la carga del paciente receptor, y además la posibilidad de “cargar” al órgano del donante con esta específica carga (la del receptor). Entonces podríamos lograr que el sistema inmunológico, al verificar esta información, acepte al órgano donado como suyo. Lo siguiente sería suministrar al paciente receptor (por vía oral) un medicamento preparado (exactamente con las mismas características ya descritas) con su propia carga, con el objeto de que el órgano donado acepte de manera definitiva su nueva carga. Sin tener que someter al paciente a inmunosupresores o cualquier otro tipo de drogas o medicamentos relacionados con este tipo de intervención, así como tampoco se tendrían las otras complicaciones que sabemos se presentan o puede presentarse en un paciente transplantado.
 
En tal sentido si podemos descargar un órgano y volverlo a cargar con la carga específica del receptor; en primer lugar el sistema inmunológico lo detectaría como propio, luego y para evitar posibles alteraciones de la carga, el paciente continuaría tomando por vía oral la solución preparada con su propia carga hasta tanto el órgano recibido adopte de manera definitiva la nueva carga inferida. Esto sin lugar a dudas facilitaría la obtención de donantes ya que algunos aspectos, de ese difícil proceso de selección del donante, podrían omitirse, ampliando la gama de posibles donantes para cada caso en particular.
 
Creemos y estamos seguros que con el debido apoyo esta teoría podría ser llevada a cabo con enormes probabilidades de éxito.
 
Conclusiones
 
Después de todo lo expuesto y de la experiencia obtenida en años de trabajo podemos ahora enunciar las siguientes conclusiones con respecto a esta nueva forma de tratamiento, su uso y efectividad:
 
Ø       Es 100 % natural (Es comparable a los medicamentos Homeopáticos)
Ø       Es efectivo en el 100 % de los pacientes
Ø       En los casos a los que le corresponde, podemos decir que es un tratamiento verdaderamente Antiviral.
Ø       Es totalmente inocuo en su uso.
Ø       Puede ser utilizado por adultos, niños o incluso mujeres embarazadas.
Ø       No produce ningún tipo de efecto secundario o colateral, ni lesiona o afecta ninguna parte u órgano del cuerpo.
Ø       Puede ser utilizado SOLO (como tratamiento Mono terapéutico) o en combinación con otros tratamientos, debido a que no interfiere ni es interferido por otros medicamentos.
Ø       Actúa de manera razonablemente rápida lo que le permite al paciente comenzar a recuperar en primer lugar y generalmente antes de 30 días, la calidad de vida perdida, continuando con el proceso de recuperación y mejoría en períodos relativamente cortos (dependiendo de cada caso)
Ø       En casi todos los casos este tratamiento resulta mucho más económico, especialmente cuando se compara efectividad y resultados Vs. costo.
 
 
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